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Plantilla Comarca

Diócesis de Alcalá, dividida por municipios

La diócesis de Alcalá de Henares ocupa el territorio de su comarca y se expande al norte y al sur, ocupando todo el Este de la Comunidad de Madrid. Pertenece a la provincia eclesiástica de Madrid, dependiendo del arzobispado de Madrid. Aunque tiene su origen en el siglo V, no fue restituida en su forma actual hasta 1991, con el objetivo, junto a la de Getafe, creada ese mismo año, de descongestionar la diócesis madrileña. Su obispo actual es Juan Antonio Reig Pla.

Historia Editar

La primera diócesis (aunque hay fuentes que hablan de obispos anteriores) se remonta al siglo V, cuando el arzobispo de Toledo San Asturio encontró los restos de los Santos Niños Justo y Pastor, ejecutados un siglo antes, y en el mismo lugar levantó una ermita, donde ahora se levanta la Catedral-Magistral. San Asturio renunció al arzobispado en Toledo y se convirtió en obispo de Complutum. El obispado continuó en los siglos posteriores, como queda plasmado en las Actas de los Concilios de Toledo, lo que nos ha permitido conocer algunos nombres de aquellos primeros obispos complutenses. Sobrevivió a la invasión musulmana aunque desaparecería tiempo después.

En 1118 Bernardo de Sedirac, arzobispo de Toledo, reconquistó a Alcalá y la misma pasó a depender del Arzobispado de Toledo. En los siglos siguientes la ciudad se convertiría en una de las plazas más importantes de los arzobispos de Toledo, que serían los primeros interesados en evitar la restitución de la diócesis complutense. La gran extensión de la archidiócesis toledana llevó a algunas voces a plantear su desmembración. A instancias del rey Carlos I, siendo arzobispo Guillermo de Croy, el Papa León X decidió la creación en su territorio de dos diócesis, Alcalá y Talavera. Pero la férrea oposición del cabildo toledano llevó a que diese marcha atrás, perdiéndose la oportunidad de una nueva diócesis complutense.

Los profundos cambios políticos y sociales del siglo XIX llevaron a que Alcalá dejase de pertenecer a los arzobispos toledanos y pasase a pertenecer administrativamente a la provincia de Madrid, según la división provincial de 1833. La dependencia a la mitra toledana continuará en un plano religioso. El hecho de que en la capital del reino no hubiera un obispo propio (pues como Alcalá, dependía de Toledo) provocó que se alzasen voces reclamando un obispo propio para Madrid, algo que no llegaría hasta 1885. Los intereses de la ciudad complutense no se tendrían en cuenta, puesto que solo conseguiría el logro simbólico de que la nueva diócesis tomase el nombre de Madrid-Alcalá, aunque los obispos siempre residieron en la capital y ni siquiera se elevó la categoría de la Colegiata Magistral a Concatedral.

La nueva diócesis, cuyo territorio coincidiría con el de la provincia madrileña, conseguiría la categoría de archidiócesis en 1964, dejando de depender así definitivamente de Toledo. Finalmente, en 1991, debido a la elevada población de la misma, se crean las diócesis de Alcalá y Getafe, segregadas de la madrileña aunque manteniéndose sufragadas a esta. De esta manera, Alcalá volvía a ser sede de obispado desde la Alta Edad Media.